No he olvidado el asunto del concurso, ¡ni mucho menos!, pero primero he tenido que finalizar mis trabajos sobre la guĂa de Madrid... AquĂ va el premio:











Espero que os haya gustado![]()
¡Saludos!
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No he olvidado el asunto del concurso, ¡ni mucho menos!, pero primero he tenido que finalizar mis trabajos sobre la guĂa de Madrid... AquĂ va el premio:











Espero que os haya gustado![]()
¡Saludos!
...SĂ, sĂ, lo sĂ©, soy horrible. Inauguro mi blog en castellano con mucho jaleo y todo, y luego dejo de escribir. AsĂ es la vida... Ni siquiera tengo tiempo para añadir mensajes a mi blog en polaco. De veras. Lo Ăşnico que sigo añadiendo allĂ son "informes" sobre la situaciĂłn de...
Mi piso.
Me explico. Desde unas semanas tengo obras en mi casa, rehacen el piso en la planta baja que pronto será mi propio piso. Una cosa fascinante... Aquà se pueden ver fotos.
ÂżMás nuevas? ¡SĂ!
- el miĂ©rcoles prĂłximo vengo a Madrid (sĂ, lo sĂ©, estando en Varsovia deberĂa decir 'voy', pero yo siempre VENGO a Madrid, porque Varsovia es aquĂ y Madrid tambiĂ©n es aquĂ en mi visiĂłn del mundo
)
- estoy escribiendo una guĂa de Madrid. En polaco. Peleándome con la editorial. Mejor dicho con una chica que es editora allĂ aunque no deberĂa serlo...
- en invierno hice un viaje meravilloso. Junto con un amigo mĂo, Jurek, fui a Chile -Isla de Pascua incluida-, a un cruce de lagos andinos y, por fin, a Bolivia. Lo pasamos genial. Esta experiencia me marcĂł profundamente. DespuĂ©s de volver no pude volver en mĂ durante largas semanas. Y ¡quĂ© fotos tengo!...
- sigo trabajando en la uni, incluso tendré más clases. Y más, digamos, "serias"... ![]()
SerĂa todo por ahora. Ojalá podrĂ© escribir más.
Ayer, buscando la información sobre Luis Candelas (para mis estudiantes), por casualidad me topé con un chiste del año 1865:

La inscripciĂłn por debajo reza asĂ:
Máquina de vapor de la fuerza de tres burros manchegos. Velocidad de dos horas por kilómetro, en competencia con los caminos del Este y del Otro.
Jejeje...
(Fuente: Federico Bravo Morata, HIstoria de Madrid, vol. 1)
En Varsovia llueve. Hace viento. El cielo se ha vuelto gris, gris, GRIS.
Hoy, como todos los jueves, tenĂa clase en una escuela superior privada con la que colaboro desde hace un año. Se llama SWPS, o sea: Escuela Superior de PsicologĂa Social. Pero no se limita solo a la psicologĂa: en el año pasado inauguraron allĂ el departamento de FilologĂa Hispánica. Ya que su jefa fue entonces la tutora de mi tesis doctoral, me propuso el curso de Historia de España. Lo aceptĂ© e imparto este ciclo de conferencias por la segunda vez ahora.
Hoy les hablaba a los estudiantes de la España musulmán. Como siempre, con una presentación hecha en Power Point y con una botella de agua para aliviar la garganta. Al terminar la clase, salà al pasillo; me detuve un segundo para ponerme el abrigo.
–Buenas tardes –me saludó una chica.
–Buenas tardes –le respondĂ amablemente, convencida de que puede tratarse de una estudiante mĂa del año anterior. Pero la chica seguĂa a mi lado.
–¿Sabe Usted? –continuaba; en Polonia no hay costumbre de tutearse entre estudiantes y profesores– …Antes estudiaba en el Instituto de Estudios IbĂ©ricos y acudĂa a sus clases…
–¿S� –El Instituto es mi lugar principal de trabajo. No me acordaba de ella.
–SĂ; lo tuve que abandonar, porque decidĂ estudiar psicologĂa, pero hubiera podido seguir allà ¡solo para venir a sus clases!
Su sonrisa alumbrĂł el pasillo y mi alma
Inauguro mi blog… pero más bien reanudo el diálogo con vosotros, cortado por mi salida de Madrid ![]()
¿Qué ha pasado desde entonces?
Justo despuĂ©s de la vuelta he hecho las paces con mi hermanito Jacek. VivĂan felices, comĂan perdices… O, mejor dicho, lasaña: Jacek y su mujer Aga nos han invitado hoy a comer en su cocina nueva, reciĂ©n estrenada despuĂ©s de largos meses de obras. Imaginaos que lograron conservar una vieja estufa de cerámica, que –sin servicio desde hace años– desempeña con orgullo funciones decorativas…
TambiĂ©n he vuelto al trabajo. Tengo unos doscientos estudiantes de los cursos primero y segundo, divididos en doce grupos, y ¡no consigo memorizar mi horario!… Las clases para el segundo curso las doy como interina; por la primera vez me ocupo más detenidamente del siglo XIX en la Historia de España. Preparando las clases y los materiales, aprendo mucho. Siempre lo decĂa: ¡enseñar a los demás es la mejor manera de aprender, el mejor estĂmulo!
Y una cosa más: por fin tengo muchĂsimo tiempo para leer… O sea, para leer lo que quiero, y no lo que tengo que leer. Ha llegado el momento cuando nadie me obliga a nada. Tengo en lectura por lo menos cinco libros a la vez:
- Por la tarde leo la historia más reciente de Polonia.
- En el tranvĂa, yendo al trabajo, leo sobre la historia de la convivencia de los hombres con los microbios (¡sic!). La biologĂa, la medicina son cosas que me han fascinado desde siempre.
- Cuando estoy muy cansada, me entretengo con el libro sobre un programa satĂrico muy popular que emite una cadena de televisiĂłn informativa. Se trata de una sátira polĂtica muy inteligente realizada por unos periodistas estupendos; la cosa se hizo tan famosa que decidieron describir este fenĂłmeno…
Pero, antes que nada, puedo leer sobre Madrid. Sin prisas y por fin, por fin sin remordimientos de tipo: “¡DeberĂa hacer otras cosas!…” Pero no hay otras cosas, lĂ©ase: mi doctorado ya es un pasado y lo que hago es precisamente lo que debo hacer. QuĂ© alivio. Jeje. Ăšltimamente he leĂdo sobre el Madrid de los principios del siglo XX –lo necesito para un artĂculo que voy a escribir– y ¡cuál fue mi alegrĂa cuando me di cuenta que la historia de esa Ă©poca es, en muchos casos, la de RĂos Rosas y los alrededores de Cuatro Caminos en general!
Ya ha llegado otoño a Varsovia. Hace bastante frĂo y llueve. Incluso cuando no llueve, el cielo está cubierto. Me falta el sol. Me falta el sol de los atardeceres madrileños, pero es otro cantar… Y Ă©sta es la vista desde mi ventana:
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